domingo, 15 de septiembre de 2013

EL PRESENTE Y EL FUTURO DE GUAYAQUIL.

Las convenciones: presente y futuro
Después de conocer todo lo que ofrece turísticamente Guayaquil, una ciudad portuaria eminentemente mercantil, no es extraño que apunte su mira turística hacia un nicho corporativo concentrado en el segmento de las convenciones. Una modalidad interesante que persigue a un mercado con mayor poder adquisitivo, es decir atraer a personas con alta capacidad de consumo durante sus visitas.
Se trata de “una búsqueda lógica”, a decir de Nicolás Romero Ordeñana, gerente general de Expoguayaquil, empresa encargada de administrar el Centro de Convenciones de Guayaquil Simón Bolívar (Ccgsb), inaugurado en 2007, con una inversión de siete millones de dólares que sirvió para el proceso de reconstrucción y remodelación del edificio donde funcionaba el anterior aeropuerto y convertirlo en un centro multifuncional de 25 mil metros cuadrados, donde es posible llevar a cabo convenciones, ferias y demás eventos.
“Tenemos 18 salas en total, con distintos tamaños, todas bajo el mismo techo, comunicadas entre sí; tres de ellas tienen una extensión de más de 7.500 metros cuadrados comunicados entre sí a través de minisalas...”, cuenta, como parte de su oferta, que lo convierten en el lugar más grande del país dedicado a ese rubro, donde actualmente se realizan alrededor de 700 eventos al año, con una visita promedio de 700 mil personas (cifra del 2012).
Y esta visión es compartida por los distintos agentes turísticos de la urbe, entre ellos Louis Hanna, presidente de la Cámara de Turismo del Guayas; Joseph Garzozi, experto en turismo y exfuncionario municipal; y Gino Luzzi, presidente de la Asociación Hotelera de Guayaquil, quienes consideran que el presente y el futuro turístico del Puerto Principal están en el turismo corporativo.
No solo por su clima cálido, o su capacidad hotelera o por su aeropuerto moderno que se mantiene abierto todo el año, sino que además “todos ganamos”, dicen. Lo demuestran las cifras (ver cuadro). Según datos reales proporcionados por Romero, con una convención internacional que tenga en promedio una asistencia de 150 a 2.000 personas, ingresan a la ciudad entre 400 mil y 4 millones de dólares, respectivamente, en una semana.
Si bien es cierto no siempre se dan eventos de esa talla en la urbe, sí se han dado algunos casos, entre ellos el Congreso de Empresas Aseguradoras y Brockers de Seguros realizado en el 2008. “Hasta ese momento había sido el evento más grande de la ciudad al que asistieron más de mil personas del exterior”, cuenta Romero. Asimismo ocurrió en el caso del Congreso Internacional de Gastroenterología, al que acudieron 1.500 profesionales extranjeros.
Y para 2015 y 2017 se vienen dos eventos importantes: el Congreso de Avicultura de las Américas y el Congreso Mundial de Orquideología, respectivamente.
Sin embargo, lograr que estos y otros eventos de talla internacional se desarrollen en Guayaquil implica una durísima competencia con otras ciudades de la región y el mundo, una tarea nada sencilla, explica Romero, debido a que se necesita invertir gran cantidad de dinero. “En promedio, 30 mil dólares (o más) se necesitan para postularse por cada evento... Y solos no podemos hacerlo, es necesario crear un buró de convenciones en la urbe”, revela.
El planteamiento lo comparten los demás expertos que consideran que “es el momento justo para crearlo”. Una idea que se viene cocinando desde hace 12 años, pero que no ha podido hacerse realidad por falta de unión de las partes involucradas... “No hay diálogo entre el sector público y privado... Cada uno hace lo suyo por su lado”, opina el catalán Jaime Rull, presidente ejecutivo de Horitzo Group, entidad organizadora de ferias y eventos en Guayaquil como la FITE (Feria Internacional de Turismo del Ecuador), Guayaquil Gastronómico y otros celebrados tanto en el Ccgsb como en el Palacio de Cristal (otro de los espacios abiertos para esa finalidad, aunque de menor tamaño), que son auspiciados principalmente por el municipio con una inversión anual promedio de 450 mil dólares.
Ricardo Baquerizo, director de Expoplaza, pionero en organizar ferias sectoriales en la urbe desde hace más de dos décadas (1992), dice: “Ya es tiempo de unirnos todos y crear el buró... No nos estamos inventando la pólvora, esto ocurre en muchas ciudades importantes y funciona”. Él considera que, aunque Guayaquil ya es un destino de convenciones reconocido en la región andina y Sudamérica en general, hay que seguir trabajando para ganar más espacios, en especial a los competidores cercanos como Bogotá y Lima, que están despegando en ese sentido. Baquerizo ha organizado eventos dirigidos a la construcción, sector inmobiliario, de seguros, para la belleza, educación, entre otros, siendo uno de sus más destacados el ‘Auto Show’.

EL TERMINAL TERRESTRE Y SU ATRACTIVO

Terminal terrestre
Cuarenta años atrás ni siquiera existía. “Recién en la segunda etapa del 70 es cuando se empieza su construcción como parte de un proyecto presentado por Rafael Castro Abad”, cuenta el historiador Melvin Hoyos, para recién en 1985 ser inaugurado.
Se trataba de una megaedificación de tres niveles altos, que prometía desarrollo y progreso a la ciudad, pero que desde sus inicios causó problemas y no pudo ser aprovechada al máximo. El segundo piso alto se inhabilitó totalmente por riesgo a un derrumbe, debido a problemas estructurales.
Con los años, ante la falta de mantenimiento adecuado si hizo presente el deterioro, la insalubridad e inseguridad, convirtiendo a la terminal en una verdadera puerta de entrada de terror a la ciudad.
No es sino hasta el nuevo milenio (2002), cuando interviene la Fundación Terminal Terrestre en la reconstrucción y restauración de la edificación.
Es así que tras una inversión aproximada de 50 millones de dólares en 2007 se entrega el edificio principal, para luego inaugurar en su interior un centro comercial denominado ‘Outlet Mall Terminal’, con 123 locales (96 comerciales y 27 de comida) y 124 islas (minilocales), distribuidos en su mayoría en la planta baja. “Parece un aeropuerto o un mall moderno”, comenta Miguel Sánchez, uno de los más de 113 millones de usuarios que han arribado y salido de la terminal hacia diversos puntos dentro y fuera del país, según datos de la fundación obtenidos desde el 2007 hasta el 2012, en los que se ha visto un aumento progresivo año tras año. Esto le ha significado un ingreso superior estimado de 14 millones de dólares a la terminal, por tasas y concesiones, durante el 2012.
En la gran terminal operan en total 88 cooperativas, de las cuales 21 son de tipo intraprovincial, 65 interprovinciales y dos internacionales.
Como quedarse en el cielo
Arribar al aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil es casi como quedarse en el cielo. Sus cómodas, modernas y relativamente amplias instalaciones (con relación a los de su misma categoría, de menos de cinco millones de pasajeros al año), sumadas a los servicios de calidad que presta, lo hacen sentir así; o al menos es lo que reflejan los estudios que lo han hecho merecedor de varios premios internacionales desde su apertura en 2006. Así lo confirma Nicolás Romero Sangster, gerente general de la Fundación Autoridad Aeroportuaria, encargada de velar por los intereses del recinto, en el cual se invirtieron alrededor de 85 millones de dólares y donde, aclara, “el municipio no gastó ni un centavo... la inversión la hizo el concesionario”, cuenta, como parte de las estrategias que ha aplicado la administración municipal en varias de sus obras.
En este caso específico, desde que el expresidente Gustavo Noboa dictaminó que los aeropuertos pasaran a ser manejados por los municipios en el 2000, el ‘vuelo táctico’ que aplicó la alcaldía fue claro: “Tenía que ser concesionado con la debida supervisión de la fundación y el cabildo”, acota Romero.
Es así que el anterior aeropuerto Simón Bolívar, nacido en la década del 60, hoy convertido en el Centro de Convenciones de Guayaquil, inicialmente se remodeló para después trasladarse a la nueva terminal en 2006.
Hoy por hoy, gracias a ese convenio que durará hasta 2024, la ciudad recibe el 50,25% de los ingresos brutos regulados del aeropuerto, que hasta ahora ascienden a 150 millones de dólares. “Nos entregan entre 20 y 25 millones anuales y, adicionalmente, 1,5 millones de dólares desde 2006 para manejo administrativo”, revela el funcionario aeroportuario, quien señala que con esos fondos se construirá el futuro aeropuerto de Guayaquil que estará localizado en la zona de Daular, el cual ya cuenta con gran parte de los estudios de factibilidad (ver apartado El Daular).
Hasta entonces, la actual terminal entrará en un proceso de ampliación, el cual estaba previsto para años posteriores, pero que se ha adelantado por los constantes cierres que sufre Quito desde la apertura del aeropuerto de Tababela. “Esto atrasa y acumula en cola tres y hasta cuatro vuelos diarios... Hay momentos en que en la sala de preembarque hay personas sentadas en el suelo”, explica. Por eso, se duplicará el tamaño de esa área, se colocarán de tres a cuatro mangas más (cifra que está por definirse) para el arribo de los aviones, se arreglará la llegada nacional ampliando los carruseles y el lobby y se colocarán dos ascensores más, entre otras cosas, con una inversión promedio de 8 a 10 millones de dólares.
En el aeropuerto operan cuatro aerolíneas nacionales (Tame, Aerogal, LAC y LAN Ecuador) y nueve internacionales (American Airline, Avianca, Copa Airlines, Iberia, KLM, LAN, Taca, Tame y Aerogal), que se espera aumenten sobre todo operaciones, conexiones y frecuencias internacionales, pues la terminal opera todo el año sin interrupción por sus óptimas condiciones aeronáuticas. A él ingresan cerca de cuatro millones de viajeros al año.
El Daular’, futuro aeroportuario
Hasta el momento el ‘vuelo’ de El Daular ha sido sostenido y sin turbulencias. “Ya hay estudios de aeronavegabilidad... Se instaló una estación metereológica automática de alta tecnología que costó 200 mil dólares para captar la velocidad y dirección del viento, las capas de nubes, aproximación de tormentas, lluvias, visibilidad, etc.”, dice el gerente de autoridad aeroportuaria. El resultado: el 99,75% de los aterrizajes será óptimo. Incluso se podrían realizar visualmente, pero siguiendo la norma internacional contará con los instrumentos de ayuda de aterrizaje exigidos. Parte de sus novedades es que contará con tres pistas paralelas, algo poco común, que a decir de Joseph Garzozi, exdirector de turismo, lo convertirían en el mejor aeropuerto de Latinoamérica y séptimo del mundo. “Es como tener tres aeropuertos en uno”, acota Garzozi. La terminal, en teoría, estaría lista para operar en 2024, es decir al finalizar la concesión actual.

MAS DE 90 ATRACIVOS TURISTICOS DE "GUAYAQUIL"

Más de 90 atractivos turísticos por conocer
No son dos ni tres, sino decenas de opciones que tiene Guayaquil para recorrerla, pasearla y vivirla a plenitud todo el año. Basta con decidirse a salir (si es local), o comprar un tique de bus o aéreo (si es nacional o extranjero) para conocer la Perla del Pacífico.
Con un clima cálido todo el año, un poco más caliente, húmedo y lluvioso los primeros meses (de enero a abril), y más refrescante, en especial por las noches, lo que resta del calendario; con una temperatura anual promedio de 25 °C, un ‘Guayaquil light’ espera por usted. Bajo ese eslogan, la Alcaldía emprendió tiempo atrás una estrategia publicitaria para darse a conocer turísticamente, dentro y fuera del Ecuador. “Hemos salido en las mejores revistas y periódicos del mundo como el New York Times y Forbes”, cuenta Garzozi, donde además se la da a conocer como un sitio mágico del Pacífico Sur.
Con ello, la idea es animar al visitante a recorrerla por varias rutas y corredores turísticos que fueron reducidos a 23 opciones, con múltiples actividades de entretenimiento y esparcimiento. La aventura empieza al pie del Guayas, en el malecón Simón Bolívar, para luego avanzar al regenerado cerro Santa Ana, con sus más de 400 escalones que lo conducirán hacia el Faro, un sitio perfecto para captar panorámicas.
Al descender hacia las faldas de la colina esperará por usted el barrio más antiguo, Las Peñas, resguardado en la entrada con aquellos cañones que antaño batallaron contra los piratas, con su única, angosta y corta calle empedrada, donde se mantienen firmes las pocas casas de corte republicano, de fachadas de madera.
El trayecto continúa con visitas a museos (ver cuadro) e iglesias como la catedral de San Pedro, con decenas de coloridos vitrales; Santo Domingo, la más antigua; San Francisco y la Merced, entre otras.
Las plazas y parques como el Seminario (conocido como de las Iguanas), el Centenario (con el monumento de la columna de los próceres); la plaza de las artes (al sur), el parque Baquerizo Moreno, el parque lineal, entre otros, también forman parte de la lista; así como los miradores de la ciudad (del cerro Santa Ana, del Carmen -con el monumento al Sagrado Corazón de Jesús- y el de Bellavista); el malecón del Salado con su novedosa fuente de agua danzante de colores (con dos próximas a inaugurarse en otros puntos); el puente zigzag, que atraviesa el estero Salado; los paseos en bote por el Guayas y el estero; las visitas a reservas naturales como Cerro Blanco y Puerto El Morro; decenas de centros comerciales.... Una amplia gama de 92 atractivos turísticos, según el Mintur; 12 de ellos naturales y 80, manifestaciones culturales.
Adicionalmente, la Empresa Pública de Parques Urbanos y Espacios Públicos abre sus puertas a la práctica de actividades culturales, recreativas y deportivas, con sitios como los parques de Samanes e Histórico Guayaquil y la isla Santay. Y aunque los dos últimos no están dentro de los límites geográficos de la urbe, se hallan cerca. En el primero, podrá admirar al Guayaquil de la era de la pepa de oro, con casas de antaño (1900), y otras cosas; en el segundo, realizar un turismo más natural.
Y si es amante del ciclismo, el Ministerio de Cultura y Patrimonio lo anima a efectuar desde el año pasado ciclopaseos patrimoniales por la ciudad, los cuales justo hoy se reactivan con un recorrido por museos y monumentos del casco central. La salida está pautada para las 8:00 desde el Museo Presley Norton (9 de Octubre y Carchi, esquina) y tendrá una duración promedio de dos horas.

GUAYQUIL LEVANTA EL VUELO!!! EN EL TURISMO.

Guayaquil levanta el vuelo
Guayaquil pasó por etapas muy marcadas en las últimas décadas, las cuales son fáciles de distinguir, debido a los cambios positivos y negativos que trajeron.
Durante los 80 la urbe da un giro hacia el abandono. “Las calles se llenan de gigantescas montañas de basura y cráteres (huecos)... Esas imágenes marcaron la etapa oscura, durante la cual resultaba inconcebible que la gente viniese, porque Guayaquil era una cloaca que apestaba”, cuenta el historiador Melvin Hoyos. Para Louis Hanna, presidente de la Cámara de Turismo de Guayaquil, era el resultado de la “doble problemática a la que estuvo sometida Guayaquil. Tuvimos pésimos alcaldes y gobiernos centralistas... Esto obligó a la ciudad a acostumbrarse a trabajar y progresar por sí sola”.
Ya en los 90 empieza el resurgir desde las cenizas. “Recién entre los años 1995 y 1996 se le devuelve la esperanza en un futuro mejor... Se limpiaron las calles y se taparon los huecos, se rescató la vialidad... Se sentaron las bases del nuevo Guayaquil”, explica Hoyos. Fundamentos que vinieron acompañados de decenas de obras públicas y viales como la construcción de puentes a desnivel, el rescate del edificio municipal, hoy considerado uno de los pocos bienes patrimoniales arquitectónicos de Guayaquil; la recuperación de los mercados de víveres; el inicio del proyecto del malecón 2000; además de muchas otras obras emprendidas por el fallecido exalcalde León Febres-Cordero. La posta de ese progreso la toma quien, a criterio de Hoyos, “es el responsable de convertir en turístico a este nuevo Guayaquil”, es decir el abogado Jaime Nebot, actual burgomaestre.
Es que, aparte de las obras que estaba por emprender con la denominada ‘regeneración urbana’ y de crear productos turísticos alrededor de los recursos naturales de la ciudad, en su administración se establece formalmente el área de turismo. “Recién en el 2001 se empieza a trabajar toda una estrategia de comunicación y la marca ciudad para promocionarla”, relata Joseph Garzozi, exdirector del área. Desde entonces, la inversión que se ha hecho en turismo aproximadamente es de 20 millones de dólares, cifra que “es nada comparada con los resultados extraordinarios obtenidos”, agrega. El cambio en Guayaquil no solo se dio en infraestructura, sino en obra social, lo que representa el 70% del presupuesto municipal. “Mejoró la autoestima y la calidad de vida de los ciudadanos... Esto hizo que en los últimos 15 años se mire a Guayaquil como destino turístico”, agrega Rossana Armas, funcionaria municipal.
Ahora, el 46,88% de los extranjeros que ingresan al país la eligen, según datos del Mintur. Las visitas de los nacionales en 2012 superaron las 414 mil. Garzozi asegura que esto significa que el puerto es visitado por alrededor de 1’200.000 personas cada año

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PRONTO !!
90 ATRACTIVOS PARA CONOCER.